El (I) del título de esta entrada se debe a que, en principio, cuando acabe de leer este libro de Richard Dawkins, tengo previsto realizar una reseña del mismo.
Así, el objetivo de este post es simplemente hacer un breve comentario a la traducción al español de la obra. No me refiero a la traducción del título, que no me parece mal a pesar de algunas críticas que he leído en la red (Sospechosos habituales, Las penas del Agente Smith, Magonia...), aunque tal vez algo así como "La decepción de Dios", o "El desengaño de Dios" habría sido más ajustado al significado buscado en el original. El problema es que tanto en una como en otra alternativa no queda registrada la intención de Dawkins de entender el "God" de su título como un término equivalente a "religión". En esta página se hace un interesante pero a mi juicio errado análisis de la cuestión. La conclusión a la que llega el autor adolece del mismo problema que señalo más arriba. Y, en concreto, la propuesta de "La ilusión de Dios" nos da un resultado incluso peor que el que finalmente eligió la traductora del libro, ya que no añade nada que "espejismo" no aporte y además se presta a una confusión derivada del doble significado de la palabra "ilusión" que podría llevarnos a un resultado completamente opuesto a la intención del autor.
Bueno, tras esta defensa, no muy apasionada, en realidad, de la traducción del título, a lo que quería referirme es a la traducción del contenido del libro. Digamos, para ser suaves, que convierte la prosa ágil y didáctica de Dawkins en un farragoso pantano lleno de "NN. de la T." que, con un trabajo mejor hecho, no serían necesarias.
Así, en el primer capítulo, la traductora Regina Hernández Weigand convierte "trump card" en "triunfo", lo cual es una correcta traducción literal que sólo sirve al propósito de la traducción si interpretamos "triunfo" como "carta ganadora", en la jerga de los jugadores de cartas. Por supuesto, se hace necesaria una N. de la T. que dice:
"Entiéndase esta palabra como "triunfo" a la hora de jugar a las
cartas. Es decir, una carta que da ventaja al que la posee sobre el resto de
jugadores que están en la mesa". (pág. 31 de la edición española).
Empecemos diciendo que cuando un traductor se ve obligado a poner una nota al pie en algún momento, fuera de casos tales como referentes locales probablemente desconocidos por el potencial lector o juegos de palabras intraducibles, está reconociendo una derrota.
En este caso particular, la construcción "carta ganadora" habría ido al pelo, o incluso las expresiones "comodín"o "as en la manga", de significados parecidos pero no idénticos a "trump card" son preferibles al uso de una traducción literal que requiera una nota explicativa.
Pero no se trata sólo de errores como éste, que simplemente denotan falta de pericia de la traductora. También nos encontramos con errores garrafales de expresión. Dado que especificar aquí todos y cada uno de los errores de traducción que he detectado (antes incluso de irme al orginal) requeriría que Blogger me cediera espacio extra, voy a poner un único ejemplo de lo que quiero decir.
En el original, Dawkins afirma:
"We can no more help ourselves feeling pity when we see a weeping unfortunate (...)".
Lo que en la edición española se traduce como:
"No podemos ayudarnos a nosotros mismos a sentir compasión cuando
vemos a una desafortunada viuda (...)".
Al margen de la innecesaria libertad de traducir "weeping unfortunate" por "desafortunada viuda", cuando en realidad la frase completea debería decir algo así como "sentir compasión ante el llanto de un desgraciado", es de juzgado de guardia traducir la primera parte de la frase como "no podemos ayudarnos a nosotros mismos".
"We can't help..." significa "no podemos evitar...". Basta con haber escuchado y entendido a Elvis cantar "No puedo evitar enamorarme de ti" ("I can't help falling in love with you"). En este caso, la traducción de la frase completa, dejando aparte el "no more", que enlaza con la subordinada siguiente que aquí, para aligerar el trabajo, he omitido, sería:
"No podemos evitar sentir compasión ante el llanto de un desgraciado".
O cualquier cosa que signifique, con palabras similares, exactamente eso. Lo peor de este ejemplo ni siquiera es que cueste entender el sentido de la frase, sino que, de hecho, si se llega a entender, probablemente tendremos un resultado opuesto al sentido del original.
En fin, un gran libro, un desastre de traducción.